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Sunday, April 17, 2011

PUERTO RICO – CIUDAD JUAREZ

San Juan, Puerto Rico

12 de agosto 2010

PUERTO RICO – CIUDAD JUAREZ

CUENTO LARGO CORTO

Por Carlos Rosso

Una media mañana, las balas silbaban, traspasando las ventanas de una familia puertorriqueña, que almorzaba en su mesa, mientras hacían una oración por sus alimentos. En otro pueblo, del interior de la Isla del Encanto, un hombre era disuadido de quitarse la vida mientras intentaba ahorcarse con soga. El hombre acepta la ayuda y desiste, luego recibe la llamada de su hijo y se dispara en la cabeza.

Una mujer recibió la carta de despido de su trabajo en una agencia de gobierno, esa misma semana, más tarde se lanza de un edificio quitándose la vida.

Esa semana, varios hombres matan a sus respectivas compañeras, unas consensuales, otras, ex esposas, ex novias -otras, esposas en ley. Todos usan la salida fácil, para el amante-homicida el deshonroso suicidio.

Los hijos de esas madres y padres quedan desamparados. Si algo tuvieron, ya poco les queda! Tendrán una vida de miseria, en comunidades pobres, hasta indiferentes, hogares sustitutos con “amor comprado” y un Gobierno con las manos llenas. Son montañas de casos y de redundante indiferencia burocrática. Esos niños, los desamparados por la violencia, por la locura individual y al parecer colectiva. Esos niños, serán pronto, “los soldados de la muerte y del narcotráfico”. Primero “mulas, luego “exitosos dueños de esquinas violadores de cuerpos y de almas .

¿Recuerdan la película, Los Caza Fantasmas o “The Ghost Busters”? Parece que fluyen grandes corrientes y emanaciones, ectoplasmas de maldad y de locura en las sociedades como las conocemos.

Casi a diario “aparecen” dos, tres, cuatro, cinco personas muertas. Ocasionalmente las llaman “masacres”. La Prensa las cubre extensamente al principio y luego las “suelta”, las recuerda, las olvida. Todo, hasta la nueva masacre.

Cuerpos agujereados, autos quemados, bolsas con algunas partes, tejidos masacrados, cortados a los que una vez fueron seres humanos, fueron niños, también fueron hijos de una madre santa, hasta de una madre adicta, fueron miembros de la raza humana. Bombas del terrorismo insurgente, terrorismo de los carteles, desploman sus objetivos en varias ciudades de América.

Experimentan con la psiquis de la gente, se trafica con la vida. Las aspiraciones parecen ser reales, irreales algunas escenas surrealistas. Por todas las locuras, se percibe un desastroso sentimiento ideológico, unos narcos criminales, otros políticos criminales. Siempre el enriquecimiento es rápido y fatal. La gente exagera en sus hedonismos, sus deudas personales, como formas de auto-gratificación. El Mundo experimenta un insoportable costo de vida.

Existen grandes abusos de alcohol, del cigarrillo, de tranquilizantes. Son frecuentes las drogas recetadas, más tarde las drogas ilegales. El denominador común parece siempre presente -acompañante pegajoso-la ambición, la soledad humana, la depresión personal, los lamentos diarios.

Hay “contagios” en una sociedad violenta: las matanzas, el sostenible suicidio paulatino de una vida dedicada al crimen, o salidas rápidas: “acabar con todo y con todos”. Algunos desmemoriados y “zombies” entran a una escuela, a su universidad, al taller de trabajo, se visten de uniformes militares y “vengan las burlas de la vida, sus complejos, los desamores.

El “cuerpo” de la sociedad está convulsa y somos sus vísceras vivas, tratando de sobrevivir esta generación de inquietud, de la prisa que aplasta niños inocentes en marquesinas. Es la sociedad de la memoria corta.

Mucho más al oeste, en Ciudad Juárez, una familia es robada y violada, incluyendo a una niña de cuatro años. Las cabezas de una docena de agentes policíacos son encontradas en otra parte de la ciudad que una vez defendieron del crimen organizado. Hombres y mujeres viven en medio del desorden y el miedo en Juárez . Un poco más al este, se debate la misma suerte en “La Isla del Encanto”.

En Méjico, en Colombia, matan casi tanta gente, matan jefes de distritos políticos, matan periodistas. Sin dudarlo, matan también mucha gente inocente.

No pierdan la calma, en occidente, en oriente, en Oceanía, la tierra tiembla incesantemente.

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